Glifosato

Glifosato
09/11/2020 Ecologuía

El glifosato es un herbicida que ha sido clasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “probablemente cancerígeno para los seres humanos”.

El glifosato se comercializó por primera vez en la década de 1970 por Monsanto con el nombre de Roundup. Entre 1974 y 2014 se han esparcido 8.600 millones de kg en el mundo.

Millones de hectáreas de tierras de cultivo, parques y hasta aceras siguen siendo rociadas con glifosato. Cuando se usa en agricultura, este compuesto penetra en el suelo, se filtra en el agua y sus residuos permanecen en los cultivos: está en lo que comemos, en el agua que bebemos y en nuestros cuerpos.

Desde hace décadas se viene denunciando los potenciales efectos dañinos del glifosato para la salud humana, pero nunca se ha llegado a tomar medidas. Como hemos dicho, en 2015 la OMS clasificó el glifosato como “probablemente cancerígeno para los seres humanos”, basándose en una fuerte evidencia de que es cancerígeno para los animales. También se sospecha que actúa como un disruptor endocrino y que es tóxico para la reproducción.

Además de en nuestra salud, el uso de glifosato tiene graves impactos en el medio ambiente, puesto que contamina los suelos y el agua y afecta a otros seres vivos (organismos acuáticos: desde algas microscópicas hasta peces y moluscos, pasando también por las ranas y sus renacuajos; y organismos que viven en la tierra, como las lombrices, fundamentales para mantener e incrementar la fertilidad del suelo).

Por último, el uso del glifosato también reduce la diversidad y cantidad de especies vegetales y por ello puede afectar a seres vivos cruciales para la agricultura, como son las abejas y otros polinizadores.