Fast fashion

Fast fashion
09/11/2020 Ecologuía

Se entiende como fast fashion, o moda rápida, la práctica comercial y modelo de consumo según el cual se producen e introducen en el mercado colecciones de ropa al mismo ritmo que surgen las tendencias de moda y cambian los gustos de los consumidores. De esta manera una marca puede llegar a lanzar 50 colecciones al año, en lugar de las tradicionales colecciones primavera/verano y otoño/invierno.

La fast fashion persigue el bajo coste para el cliente -precios muy asequibles- y el máximo beneficio para la empresa, con lo cual compromete la calidad del producto, las condiciones salariales y laborales de sus productores, y la sostenibilidad del proceso de fabricación y distribución.

Según el World Resources Institute -WRI-, producir una camisa de algodón consume 2700 litros de agua y la industria textil genera el 20% de la contaminación industrial del agua. Así mismo, se estima que en la producción de una camisa se emiten entre 2,1 y 5,5 Kg de CO2, siendo las prendas fabricadas en poliéster las que mayores emisiones generan -cerca de 706 billones de Kg de CO2 en 2015-.

En el informe Pulse of the Fashion Industry de Global Fashion Agenda y Boston Consulting Group se estima que, de acuerdo a las tendencias de consumo actuales y las perspectivas de crecimiento, el consumo de agua, las emisiones de CO2 y la generación de residuos aumentarán entre 50 y 63% a 2030.

También surgen preocupaciones de índole social y laboral, como los abusos a la mano de obra. El documental ‘The True Cost’, que explora los perjuicios del fast fashion, revela que en el mundo hay unos 40 millones de obreros del textil, de los cuales el 85% son mujeres, muchas de ellas menores de edad, ganando dos dólares al día y bajo condiciones de trabajo inhumanas.